jueves, 26 de mayo de 2016

Visita a la exposición "Pacheco. Teórico, artista y maestro"

Participamos un total de 22 personas. Tuvo lugar el pasado jueves, día 19, a las 6 de la tarde. La exposición estaba organizada por el Museo Provincial de Bellas Artes de Sevilla.
  Una característica peculiar de esta visita fue que a diferencias de todas las que he organizado hasta ahora, todas ellas gratuitas, en esta ocasión había que abonar por cabeza la cantidad de 2,50 euros para pagar los servicios del guía, papel que recayó en Antonio Montaño Luengo, sobrino precisamente de mi amigo Paco Luengo. Ello supuso que tuviese que recoger la aportación de cada asistente y quedarme después con el montante de las monedas aportadas al objeto de no trasladar tanto peso al guía. Al final, solo le dí dos billetes: uno de 50 euros y otro de 5.
  El guía desarrolló sus explicaciones siguiendo las tres fases en las que se articula la exposición, es decir, la de Pacheco como teórico, la de Pacheco como artista, y la de Pacheco como maestro. En las tres ocasiones puso claramente de manifiesto su perfecto dominio de la temática así como sus buenas dotes pedagógicas. Dentro de las aportaciones teóricas de Francisco Pacheco destacan dos obras, el Libro de los retratos (1599), y el Arte de la pintura (1649). En su faceta de artista, el guía destacó fundamentalmente su perfecto dominio de la técnica del dibujo. En cuanto a su papel como maestro, puso de manifiesto su influencia sobre dos pintores notables, algunas de cuyas obras aparecen en la exposición. Me estoy refiriendo concretamente a su yerno Velázquez y a Alonso Cano. Por cierto, alguna obra asignada hasta ahora a Francisco Pacheco, tal como un San Francisco de Asís, presente también en la muestra, se le atribuye a su yerno.
 En resumidas cuentas, tras una visita de aproximadamente una hora y media, tengo la convicción de que todos los que participamos en la misma salimos con una visión mucho más completa de la entidad de un artista quizás poco conocido y minusvalorado.

sábado, 23 de abril de 2016

Una exposición y una conferencia

   En esta semana que termina he participado en dos actividades culturales. Por un lado, el martes, día 19, visitamos la exposición titulada "Sevilla a través de la fotografía (1839-1929)", organizada por el CICUS en su sede de la calle Madre de Dios. Actuó como guía una chica muy joven, Ana Trancoso, estudiante de Historia del Arte en la universidad de Sevilla. La visita comenzó sobre las 11 y duró aproximadamente una hora. En la muestra se ponen de manifiesto los avances técnicos experimentados en el campo de la fotografía, fundamentalmente en base a monumentos icónicos de la ciudad de Sevilla, tales como la Catedral, el Alcázar, la Torre del Oro, etc., si bien también se puede apreciar la evolución de la sociedad sevillana a través de una serie de escenas costumbristas. Hay que decir, al respecto, que las explicaciones de la guía incidieron más en el desarrollo de la técnica fotográfica que en los propios contenidos de las fotografías. Así se le podría haber sacado más partido a la inmensa reproducción estereoscópica de la vista de Sevilla tomada desde la orilla de Triana por el fotógrafo Laurent y reparar en los cambios producidos en el paisaje urbano, tales como las desapariciones paulatinas de puertas y postigos y la de la esbelta Pasarela que aún se mantiene en la toponimia de las personas mayores. Otro elemento característico de la Sevilla del siglo XIX, el patio de vecinos, también se encuentra representado con la instantánea del Patio de Esquivel, ubicado en la calle Levíes.
   De cualquier manera, para la quincena aproximada de participantes, entre otras cosas porque el día estaba algo desapacible, pienso que la visita fue aprovechable, en el sentido de ponernos de manifiesto la necesidad de ser muy respetuosos con el tratamiento de los elementos arquitectónicos de nuestra ciudad, puesto que en aras de una pretendida modernidad en el caso concreto de Sevilla se han cometido auténticas barbaridades. Esperemos que el desenlace de la actual polémica sobre la rehabilitación del edificio de las Atarazanas termine de la mejor manera para la conservación del patrimonio monumental y artístico de Sevilla.
   Dentro de los actos programados para conmemorar el advenimiento de la Segunda República el 14 de abril de 1931, asistí a la conferencia que pronunció el catedrático de derecho constitucional Javier Pérez Royo en la sede del Teatro del Duque el miércoles, día 20. Aunque el acto estaba programado para las 7 de la tarde, en realidad comenzó practicamente media hora más tarde, principalmente con la intención de que acudiera más público, que por otro lado éramos en su mayoría de una edad bastante avanzada.
  El conferenciante realizó una especie de análisis comparativo entre las dos restauraciones borbónicas acaecidas en España en los siglos XIX y XX respectivamente, ambas sustentadas en sendas Constituciones, las de 1876 y 1978, y auspiciadas por sendos levantamientos militares, que en el segundo de los casos desembocaría en una cruenta guerra civil. En este sentido, puso de manifiesto que la segunda restauración borbónica se inciaría con la Ley de Sucesión de 1947, sin tener que llegar hasta la Transición y la vigencia de la Constitución de 1978.
 Se refirió a la tutela del poder político por el militar durante la España contemporánea, manifestando que el fracaso del golpe militar del 23 de febrero de 1981 supuso el fin definitivo de la misma.
  Al contrario que otras Constituciones europeas, provistas de cláusulas de intangibilidad, la Constitución republicana de 1931 carecía de ellas, por lo cual en el coloquio final yo le pregunté por qué, aunque ello no hubiera disuadido a los militares golpistas. Me contestó que dicho punto no llegó a tratarse durante los trámites parlamentarios.
  Como no estaba de acuerdo con lo que expresó respecto a que la monarquía ha sido la única institución que reaccionó adecuadamento tras los resultados elctorales del Parlamento europeo, le hice ver que esa reacción se debió fundamentalmente a que la figura del rey Juan Carlos estaba ya completamente desprestigiada, tras una seria de grandes escándalos, y por eso, de prisa y corriendo, acudieron al recurso de la sucesión, que de momento le ha dado un gran respiro a la caduca institución.
   Para terminar, me parece que su planteamiento de que los que acudimos al acto seríamos testigo del nacimiento de la Tercera República peca de un excesivo optimismo. Bastaba con fijarse en la escasa asistencia de jóvenes. Estoy casi seguro de que si hipotéticamente se convocara un referendum acerca de la forma de Estado, hoy por hoy se impondría desgraciadamente la monarquía.

sábado, 16 de abril de 2016

Viaje a Ceuta

 Hemos realizado una visita a la ciudad autónoma de Ceuta, dentro del programa de Mundosenior del Imserso, concretamente entre los días 4 y 7 del presente mes de abril. 
  En mi caso particular quería apreciar los cambios experimentados por la ciudad en un período de casi medio siglo, exactamente desde 1968. En ella hice el servicio militar, en el regimiento de Regulares de Tetuán nº 1. Por cierto, pude comprobar que dicho regimiento ya ni existe, pues se ha integrado en el regimiento de Regulares nº 3. Eso sí, en el barrio de Hadú, donde se encuentra el acuertelamiento que alberga al mencionado regimiento, han erigido una estatua en una rotonda al soldado de Regulares, aunque también existen sendas esculturas dedicadas al soldado legionario y al soldado de reemplazo. En esta aspecto no ha cambiado mucho la ciudad, ya que sigue siendo muy importante la función militar, si bien resulta lógico que la guarnición haya disminuido desde que se abolió el servicio militar obligatorio. 
   Al día siguiente de nuestra llegada, acompañados mi mujer y yo por otras dos parejas, el matrimonio Antonio y Loly, y las Hermanas, Ana y Pepa, participamos en una excursión en la que observamos la ciudad y su entorno desde dos miradores ubicados al este y al oeste de la misma. Primero subimos al mirador de Isabe II, lo que me recordó que en sus proximidades participé en varias maniobras militares y que por aquella escarpada zona se encontraba la llamada Pista, nombre que le daban a un campo de entrenamiento, con unos obstáculos y alambradas que teníamos que sortear. Luego nos dirigimos a un mirador llamado de San Antonio emplazado en la cima del monte Hacho, donde recordé que en unos polvorines cercanos presté servicios de guardía cuando ya era nada menos que cabo primero. Debo reconocer que sentí un poco de nostalgia, no precisamente porque tuviese un espìritu militar muy elevado, sino porque añoraba mis entonces 25 años.
  Nos hemos alojado en el hotel Trip, sito junto a la plaza más importante de la ciudad, la plaza de Nuestra Señora de África, declarada patrona de la misma, a la cual el rey portugués Juan I erigió un santuario. En dicha plaza están representados todos los poderes existentes, al menos en el plano teórico. Así la catedral, bajo la advocación de la Virgen de la Asunción, representaría al poder religioso. La comandancia militar al poder castrense. El edificio de la asamblea al poder político. En el centro de la plaza se erigió a finales del siglo XIX un monumento a los héroes españoles de la guerra de Marruecos de 1859-1860, decorado con unos bajorrelieves del escultor sevillano Antonio Susillo. Al lado de la catedral se han descubierto unos restos arqueológicos fenicios, los pobladores más antiguos del lugar.
  Quizás los dos alicientes turísticos que ofrece la ciudad sean por un lado los restos de una basílica tardorromana, ubicados en la calle Queipo de Llano (allí no ha llegado todavía la aplicación de la denominada Ley de la Memoria histórica y Millán Astray también tiene su calle), y por otro el llamado Parque del Mediterráneo, construido a título póstumo bajo las directrices de César Manrique, en terrenos ganados al mar.
  Me he quedado con ganas de ver el Museo de la Ciudad, ubicado en un edificio del Paseo del Revellín, pues debido a que está en obras, estaba cerrado. Pero curiosamente ni en la puerta del mismo ni tampoco en la oficina de turismo me advirtieron al respecto.
  Aunque hicimos una visita guiada que incluía solo la catedral, el santuario y los restos de las murallas, no estuvo bien planificada, pues en el caso de la catedral estaban ya cerrando cuando llegamos y en cuanto al santuario ni siquiera pudimos entrar ya que estaba cerrado.
    Menos mal que la ciudad no ha olvidado al que era su alcalde republicano cuando estalló el golpe milita que en el protectorado marroquí se adelantó al 17 de julio de 1936. Se apellidaba Sánchez Prado y no solo le han dedicado una calle sino también le han erigido una estatua en la misma.
   

sábado, 9 de abril de 2016

Dos visitas culturales

  La primera tuvo lugar el viernes 4 de marzo y la dirigió el excompañero Roque, profesor de latín en el instituto Martínez Montañés. Tuvo por escenario la parte principal de la gipsoteca de la universidad de Sevilla, sita en una galería del edificio del rectorado. Acudieron cerca de 30 personas. Quedamos citados en la puerta central de la fachada de la calle San Fernando a las 11 de la mañana.
   Delante de la portada central realicé una introducción, centrada fundamentalmente en un recorrido histórico de la universidad hispalense, partiendo de la fundación del colegio de María de Jesús por parte del arcediano Maese Rodrigo en los inicios del siglo XVI. También aludí al traslado de la institución hacia la que había sido la casa profesa de la Compañía de Jesús en el año 1771, por iniciativa del ilustrado Pablo de Olavide. Y por último hice referencia al cambio de sede operado a mediados del siglo pasado rumbo al edificio de la Real Fábrica de Tabaco creada en el siglo XVIII, y cuyo arquitecto estrella fue Sebastián van der Borcht.
  Una vez que accedimos al patio donde se expone la estatua de Maese Rodrigo, tratamos de interpretar el contenido de las dos inscripciones que figuran en el mismo. En una se hace alusión al rey Felipe V, ya que en su reinado se inició la construcción del edificio, aunque se culminó en el reinado de Carlos III; en la otra se menciona al dictador Franco, pero curiosamente la fecha que aparece no coincide con el traslado de la Universidad, sino que corresponde a la década de los sesenta del siglo XX.
   Las explicaciones de las obras escultóricas reproducidas en yeso, dada la especialidad en la cultura clásica del guía, versaron fundamentalmente sobre los aspectos mitológicos, sin menospreciar totalmente los rasgos artísticos. Por cierto que conviene resaltar las atinadas intervenciones del también excompañero Pedro Barroso.
   En total, la visita duró aproximadamente una hora y media.

    La siguiente visita tuvo lugar el viernes 1 del mes en curso. En esta ocasión tenía como objetivo la iglesia de la Anunciación y el Panteón de los Sevillanos Ilustres, que se encuentra precisamente debajo, aunque se accede por el patio central de la anexa facultad de Bellas Artes. También la iniciamos a las 11 y estuvo dirigida por una chica llamada Tamara Jiménez, que desempeñó correctamente su papel.
  Primero visitamos la iglesia en la que aparecen obras de artistas destacados, tales como Juan Martínez Montañés, con dos estatuas de bulto redondo en el retablo mayor y unos relieves en el retablo de San Juan Bautista. El estado del edificio por dentro no es muy bueno, pues como suele ocurrir, y tal como dice el refrán, unos por otros y la casa sin barrer. La iglesia pertenece a la universidad de Sevilla, pero se la tiene cedida a la Hermandad del Valle, y ninguna de las dos instituciones se debe preocupar mucho por el mantenimiento del templo, a juzgar por su estado.
   En el Panteón de los sevillanos ilustres descansan los restos de una serie de personajes o bien nacidos en Sevilla o que tuvieron una fuerte relación con la ciudad. Los más populares serían los hermanos Bécquer, Valeriano y Gustavo Adolfo. Sin embargo también habría que mencionar a otros como Rodrigo Caro, Fernán Caballero, Reinoso, Mateos Gago, Arias Montano, etc. Están las tumbas de algunos individuos de la nobleza y aparecen los huecos de los sepulcros de los Ribera, trasladados a su antiguo emplazamiento de la iglesia del monasterio de la Cartuja. Intervine para poner de manifiesto que existe una lápida dedicada a un catedrático de la universidad de Sevilla un tanto polémico, llamado Mariano Mota Salado, impuesto como rector de la misma por el general golpista Queipo de Llano en agosto de 1936, desempeñando el cargo con carácter vitalicio hasta su muerte en el año 1951. Como homenaje al poeta Gustavo Adolfo Bécquer, en el 180 cumpleaños de su nacimiento, y como ninguno de los asistentes respondiera a mi solicitud de proceder a la lectura de algunas de sus rimas, decidí leer dos de ellas, concretamente la LIII ( Volverán las oscuras goilondrinas/ en tu balcón sus nidos a colgar, ... ) y la LXXIII ( Cerraron sus ojos, que aún tenía abiertos; ...). Al final se animó mi amiga Nieves y recitó de memoria otra rima más prosaica del poeta romántico.
  En esta ocasión el número de asistentes superó ampliamente la treintena y ya advertí que para la próxima visita, proyectada para el próximo día 19 de mes actual, me han indicado desde el CICUS,que el número máximo permitido es de 30 personas. Visitaremos una exposición de fotografías del período 1839-1939 referidas a la ciudad de Sevilla.

domingo, 14 de febrero de 2016

Impresiones sobre mi último viaje a Madrid (9)

   En definitiva, cuando termin´ñe la visita completa al Museo eran ya más de las tres de la tarde. Teniendo en cuenta que había entrado sobre la 10,15, esto significa que había permanecido en el mismo unas 5 horas, por lo cual resultaba ya bastante dificultoso mantener la atención, por mucho que me lo propusiera. Afortunadamente esto aconteció precisamente cuando recorría las salas de pintura contemporánea.
   Dos cosas resaltaría de esta visita. Por un lado la extraordinaria importancia de la colección particular de Carmen Cervera (me niego a llamarla Carmen Thyssen), lo cuya pone de manifiesto el magnífico braguetazo que protagonizó. Por otro, resulta muy lamentable que en una pinacoteca de semejante categoría se produzcan chapuzas como las acaecidas con las audioguías, pues tanto en la exposición temporal como en las permanente se produjeron fallos. En la primera no coincidían los números de la audioguía con los de las obras expuestas y se le entregaban al visitante un papelito con lios fallos detectados; en la segunda, no aparecían lios comentarios de los diez primeros números de la colección particular de la baronesa Thyssen.
   El mismo miércoles por la tarde hicimos el viaje de vuelta rumbo a Sevilla.
  

Impresiones sobre mi último viaje a Madrid (8)

  La visita a la exposición temporal me llevó aproximadamente una hora y a continuación decidí girar una breve mirada a la exposición permanente, puesto que ya hace muchos años que la visité por primera vez. Quizás debido a mi larga experiencia como profesor de historia, tengo la costumbre de aplicar siempre el criterio cronológico. Así que comencé la visita por la segunda planta, concretamente con la sala nº 1, dedicada a la pintura de los Primitivos italianos, la terminé ya de forma acelerada recorriendo las salas de la planta baja dedicadas a la pintura contemporánea, que no es precisamente mi predilecta.
   En el recorrido contemplé algunas obras de pintura muy reproducidas en los libros de historia del arte, aunque debo reconocer que yo esta asignatura la impartí en contadas ocasiones. Así me resultaron familiares, entre otros,  el retrato de Enrique VIII, obra de Hans Holbein el Joven, y el del Joven caballero, debido al pincel de Vittore Carpaccio. Eché de menos alguna obra atribuida a Velázquez y constaté que sólo se expone un cuadro de Zurbarán y otro de Murillo. Así que en este aspecto el Museo Provincial de Bellas Artes de Sevilla está muy por encima del Tyssen, aunque en otros estilos pictóric os, tales como el impresionista sea exactamente al revés

Impresiones sobre mi último viaje a Madrid (7)

  Al día siguiente, martes, acompañado en esta ocasión excepcionalmente por mi mujer, acudimos a la exposición instalada en el centro de exposiciones de Arte Canal, sito en el Paseo de la Castellana, junto a la plaza de Castilla. Allí se expone una muestra titulada "Cleopatra y la fascinación de Egipto", la cual está organizada en nueve ámbitos, el último de ellos dedicado precisamente a la fascinación que ha producido Egipto en el caso concreto de España. Tras la visita se hace uno la idea del significado del reinado de la última representante de la dinastía de los Ptolomeo, instaurada en Egipto tras la muerta de Alejandro Magno allá por el siglo IV a. C. y como el territorio pasó a formar parte del Imperio Romano después de la derrota de Marco Antonio y Cleopatra ante Octavio en la batalla naval de Actium (31 a. C.). También se pone de manifiesto la persistencia del mito de Cleopatra, al cual ha contribuido mucho tanto la literatura como el cine. La visita duró unas dos horas y respecto a las audioguías en este caso son perfectamente prescindibles, dado que se limitan a repetir los contenidos que ya aparecían en los carteles de la exposición.
  Por fin el miércoles, día 10 de febrero, efectué la última visita a un museo en el transcurso de mi último viaje a la llamada capital del reino. En este caso le correspondió al museo Thyssen-Bornemisza. Aunque en un principio solo pensaba visitar la exposición temporal titulada "Realistas de Madrid", al final recorrí practicamente todas las salas del Museo. La muestra temporal presenta 90 obras de siete artistas, con  parentesco entre ellos, destacando la figura de Antonio López. Aparecen bodegones, escenas de interior, jardines y paisajes urbanos de carácter hiperrealista, donde los objetos cobran una naturalidad apabullante. Alternan las obras pictóricas con las escultóricas.

sábado, 13 de febrero de 2016

Impresiones sobre mi último vuiaje a Madrid (6)

Me llamó especuialmente la atención el hecho de que precisamente la idea de botar al Titanic se adoptara en el edificio que actualmente ocupa la embajada española en Londres y que la mayor parte de las víctimas de un total de 1495 no se produjeran por ahogamiento sino por hipotermia y que el elevado número de víctimas se debío al desfase entre la legislación vigente en materia de seguridad y el avance tecnológico que permitía la construcción de unos buques enormes, desprovistos de las adecuadas medidas de seguridad,. En este caso concreto, de haber dispuesto de un suficiente numero de barcazas de salvamento hubiese atenuado los efectos del hundimuiento.
  Después me dirigí a la Casa de América donde visité una exposición dedicada a la figura de Bernardo de Gálvez, un militar español que desempeñó un importante papel en la guerra que desembocó en la independencia de los Estados Unuidos. Aunque murió joven, a la edad de 40 añios, llegó a desempeñar el cargo de virrey de Nueva España. Aunque la muestra está instalada atendiendo especialmente a los aspectos militares, sin embargo se pueden observar otros aspectos, tales como el papel desempeñado por la monarquía borbónica esopañola en el plano internacional en las postrimerías del siglo XVIII. En esta y única ocasión, la entrada es gratuíta.

Impresiones sobre mi último viaje a Madrid (5)

Lo que más me impresionó fue la capacidad de razonamiento y la inmensa memoria que todavía atesora, pues no hay que perder de vista que ya ha cumplido lios 87 añios. Me dijo que ha confeccionado un librito referente al análisis del apellido Espínola en el caso concreto del pueblo de Alanís y también me explicó porqué había decidido que dicho apellido apareciese como Spìnola en la última edición de su libro. Me regaló el libro escrito por Gregorio Morán sobre el primer presidente de la presente etapa democrática española, titulado "Adolfo Suárez. Historia de una ambición".
 El quinto día de mi estancia en Madrid, es decir, el lunes, día 8 de febrero, voy a visitar la exposición dedicada al hundimiento del Titanic que alberga el Centro Cultural de la Villa "Fernán Gómez", sito junto a la plaza de Colón. Allí se exponen más de 200 objetos rescatados del naufragio que tuvo lugar la fatídica madrugada del 15 de abril de 1915. Realicé la visita provisto también de una audioguía y en contra de lo que yo pensaba había muchos niños, a pesar de que era lunes (después me enteré de que ese lunes era festivo en Madrid por los carnavales). La visita duró aproximadamente unos 90 minutos y como en todas kas catástrofes aparecen ejemplos de heroicidad y de villanía. Como héroes se portaron todos lios componentes de la orquesta que perecieron , sin dejar de tocar sus instrumentos.

Impresiones sobre mi último viaje a Madrid (4)

  Lástima que tanto el Castillo de la Alameda como el parque del Capricho solo abran los sábados y los domingos, aunque mucho me temo que muchos vecinos de los barrios limítrofes aún no los conozcan.
  De todas maneras, en el caso del Castillo tiene un itinerario flanqueado por un total de nueve paneles explicativos  referentes a las diversas fases por las que ha pasado el monumento, que tras pasar por las manos de varias familias nobiliarias (los Mendoza, los Zapata y lios Fernán-Núñez), fue abandonado a finales del siglo XVII y expoliado posteriormente. Tanto es así que los materiales para la construcción del mencionado palacete del parque del Capricho se extrajeron de sus ruínas. Muy recientemente ha pasado a ser propiedad del ayuntamiento de Madrid, que ha procedido a una restauración parcial, aunque todavía falta bastante por hacer. Dentro del recinto se encuentra una casamata donde los republicanos establecieron un nido de ametralladoras como avanzadilla del búnker establecido en el parque del Capricho.
 Ese mismo sábado, pero hacia mediodía, me entrevisto en su casa con mi paisano Francisco Espínola.Para ello me tengo que desplazar hasta el barrio de la Concepción. Aunque ya había hablado por teléfono con él en varias ocasiones, no lo conocía personalmente. Estuvimos charlando alrededor de una hora y media y la conversación versó fundamentalmente sobre el tema de la memoria histórica, aplicada al caso concreto de nuestro pueblo, Alanís. No hay que perder de vista que él ha escrito un libro, "Mis recuerdos de Alanís", con referencias al contexto de la Guerra Civil.

Impresiones de mi último viaje a Madrid (3)

 las cuentas del Museo del Prado deben presentar superavit.
 Tras atravesar el Paseo del Prado llego al edificio del Caixaforum, donde pretendo visitar una exposición temporal titulada "Mujeres de Roma. Seductoras, maternales, excesivas." Se trata de representar una visión poliédrica del papel de la mujer en la sociedad romana, donde a pesar de su papel subalterno algunas desempeñaron un gran protagonismo, especialmente aquellas integradas en las familias imperiales. Muchas de las piezas escultóricas proceden de los fondos del museo del Louvre y también se proyecta un interesante documental referente a la Villa de lios Misterios de Pompeya.
   En las dos exposiciones anteriores me proveo de sendas autoguías que me sirven para apreciar aspectos que no se reconocen a simple vista.
  El día siguiente, sábado, día 6 de febrero, doy un paseo por la mañana en dirección a un parque muy coqueto y resguardado, próximo a la Alameda de Osuna llamado El Capricho, donde los duques de Osuna se construyeron un palacete en el siglo XVIII, y donde el propio Goya realizó algunas de las pinturas relacionadas con esta familia nobiliaria. Solo dí un corto paseo, contemplando una glorieta llamada la Exedra y el exterior del aludido palacete. Precisamente al lado del mismo se encuentra el búnker desde el que el general Miaja dirigió la defensa de la zona norte de Madrid ante los embates de los militares facciosos durante el cerco de la capital en la Guerra Civil.
 Al día siguiente, domingo, doy un paseo por el parque Juan Carlos I y de regreso aprovecho para visitar las ruinas del castillo de la Alameda, cuyos restos arqueológicos más antiguos proceden del Calcolítico.

Impresiones sobre mi último viaje a Madrid (2)

Cambiando de tema, por muchas veces que regrese a Madrid nunca deja de asombrarme su inmensa oferta cultural, sobre todo si la comparo con la de Sevilla. Sospecho que para una persona jubilada como es mi caso, en el supuesto que todos los días se propusiese acudir a un evento cultural, le faltarían días del año para poder cumplir su propósito. Así que cada vez que me desplazo hasta ella no tengo más remedio que proceder a una rigurosa selección en las visitas a las exposiciones, dejando aparte por supuesto otros eventos culturales. Para empezar, el viernes día 5 dediqué practicamente toda la mañana a visitar sendas exposiciones temporales en el museo del Prado y en el Caixaforum. En el primer caso giré una visita a la muestra dedicada al pintor francés Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867), cuya obra entre el neoclasicismo y el romanticismo ha resultado muy controvertida para los teóricos del arte. Fue un gran admirador del pintor renacentista Rafael y a su vez ejerció una gran influencia sobre pintores destacados posteriores como es el caso de Pablo Picasso. Como obras expuestas en esta exposición destacan los retratos referentes a Napoleón, el de la condesa d¨Hansonville y el más conseguido desde mi punto de vista, el del burgués Louis-Francois Bertin, que figura al final de la muestra. También destacan varios desnudos femeninos, tales como el titulado La gran odalisca y también El baño turco, ambos dentro de un ambiente exótico y orientalizante. Ya que estaba dentro del recinto del Museo, aproveché para echar un vistazo a una sala donde se exponían una serie de retratos de personajes de la época debidos al pincel del pintor Federico de Madrazo y también dí una ojeada a la nueva adquisición del Museo, el cuadro titulado La Virgen de la Granada, procedente de la colección de la Casa de Alba. Por cierto, debo decir que a pesar de que procuré estar a las puertas del Museo antes incluso de que abriesen las taquillas a las 9,45, no pude evitar encontrarme sumido en una larga cola en el acceso por la Puerta de los Jerónimos, compuesta fundamentalmente por personas con rasgos orientales. A la vista de la gran afluencia de público, cabe deducir que

Impresiones sobre mi último viaje a Madrid (1)

Ha tenido lugar entre los días 4 y 10 del presente mes de febrero. Concretando más, salimos de Sevilla , de la estación de Santa Justa, a las 9,15 del jueves, y regresamos a la misma a las 21,30 horas del miércoles siguiente.
 Tanto en un sentido como en otro realizamos el viaje en el AVE, de forma rápida y cómoda, máxime teniendo en cuenta que en ambas ocasiones tuvimos la suerte de poder conseguir asiento en vagones silenciosos, un buen invento desde mi punto de vista, pues así no te ves obligado a soportar las estridentes peroratas de los ejecutivos de turno, perpetradas a través de sus móviles.
 Durante toda nuestra estancia en la capital el tiempo se ha portado correctamente, aunque la mayor parte del tiempo el cielo ha permanecido encapotado.
 Nos hemos hospedados en el piso de mi cuñada Chari, sito en el barrio de la Alameda de Osuna, conectado con el centro de Madrid por medio de la línea 5 del metro, un medio de transporte que no suelo coger en Sevilla y que no deja de sorprenderme por su puntualidad, pues lo máximo que he llegado a esperar han sido cinco minutos. Por cierto que aparte de cosas ya asumidas como la constante presencia de pedigüeños y de músicos ambulantes he de resaltar dos aspectos. Por un lado que ya casi nadie porta un libro de lectura sino que la mayoría manipula un teléfono móvil, lo cual denota desde mi punto de vista una clara banalización de la cultura; por otro, en esto lios madrileños se parecen bastante a los sevillanos, practicamente nadie respeta los asientos reservados a la personas con movilidad reducida.

lunes, 4 de enero de 2016

Reflexiones sobre un año que se fue

En este año que acaba de terminar me ha quedado perfectamente claro que llegando a una determinada edad no se pueden hacer planes, no sólo a largo plazo, sino también a medio. Rememorando al poeta latino Horacio tenemos que aplicar el "carpe diem". ¿A qué viene esto? Sencillamente estoy pensando en los tres amigos que nos han dejado para siempre:Vicente, Arcadio y Jesús. Es verdad que los dos primeros rebasaban ya los setenta y cinco años, pero aún no habían llegado a la media de edad de muerte para los varones en nuestro pais. En cuanto a Jesús todavía no había cumplido ni los sesenta y cinco años. El único consuelo que les quedará a sus afligidas esposas es que muertes no han ido acomopañadas de grandes sufrimientos. Cada vez estoy más convencido de que los proyectos que aparecen en la mente hay que materializarlos lo antes posible. Descansen todos ellos en paz y esperemos que el año que acabamos de iniciar no termine con nuevos óbitos, aunque no podemos perder de vista que la gente de mi generación estamos ya en la primera línea de salida hacia el destino que nos aguarda a todos los seres humanos.